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Armando Andrade Tudela en conversación con Sabrina Fernández

Armando Andrade Tudela: Gong No Arruga

 

“Gong No Arruga”, de Armando Andrade Tudela, es una exposición pequeña (solo se presentan dos piezas) pero sumamente interesante que pone en juego una compleja red de referencias y asociaciones—a la historia, al arte, a la música, a la cultura de masas, etc.—.

 

La primera pieza consta de una gran caja rectangular de acrílico transparente sobre la que se monta el afiche de la exposición (que muestra un gong colgado en un polígono), intervenido por el artista, apoyada contra la pared. La obra explora el nexo entre imagen y soporte, a través de la relación entre afiche, estructura acrílica y pared. El soporte intermedio separa y vincula al afiche de la pared: debido a la transparencia del soporte, el afiche aparece como “flotando”, independizado del muro sobre el que se apoya la estructura pero ese mismo muro es revelado por aquello que lo cubre. La intervención de Andrade sobre el afiche lo vuelve, a su vez, un soporte para sus inscripciones. La configuración evoca la idea de ventana, una metáfora renacentista para la pintura (y por extensión para cualquier imagen), entendida como un corte en nuestro entorno que nos da acceso a otros mundos. Cabe anotar que los dibujos del artista sobre el afiche sitúan al gong en un nuevo entorno.

 

La segunda pieza es una instalación con sonido conformada por un tendedero de ropa de la que cuelga una percha con una sudadera y por un parlante ubicado frente al tendedero. La sudadera lleva impresa en su parte frontal una imagen en blanco y negro de texturas y formas abstractas. Al centro de la prenda vemos un círculo desde el que irradian salpicaduras que cubren la superficie de tela. Una mirada más atenta revela que en realidad se trata de un “close-up” de un gong, sugiriendo un paralelo entre ambos elementos en base a estar suspendidos.

 

Frente a este tendedero hay un parlante que cada 2 o 3 minutos estalla con el sonido de un balazo estrellándose contra un gong. Mediante la superposición de ambos sonidos en la instantánea secuencia causa-efecto, el artista contrapone el carácter místico y trascendental asociado al instrumento musical a la violencia cotidiana invocada por el disparo.

 

El título alude a “no quitar cuerpo”. Pero si hay algo que falta es precisamente el gong y el cuerpo que corresponde a la sudadera. El sonido del balazo apuntando a la vestimenta da cuenta de un riesgo de muerte, llevando a ver esta prenda y sus marcas como evidencia: ¿el vestigio de una fosa común? Cada disparo recuerda la inminencia de la violencia y la muerte, haciendo presente la ausencia—del gong y del cuerpo—durante el lapso en el que reverbera el instrumento.

 

Armando Andrade Tudela nos exige una actitud reflexiva y mucha atención para poder reconocer lo que apenas insinúa en voz baja. Es una exposición altamente recomendable. Por si acaso, no es “user friendly”. Pero el arte suele ser difícil, lo fácil es el entretenimiento.

 

Max Hernández Calvo

Diario El Comercio